domingo, 29 de marzo de 2026

La Sombra del Viento - Carlos Ruiz Zafón (34/50)

Este libro fue un regalo de mi cuñada en mi cumpleaños número 34 (una coincidencia, considerando el numerador en la cuenta que llevo). Al principio me pareció que era una cosa aburrida, que la descripción de las cosas, de la piel de las mujeres y de la historia misma era un intento de ser Jorge Luis Borges con las capacidades de contar historias de Paulo Coelho. Me equivoqué.

Daniel es un chico que perdió a su madre y con el paso de los años ha olvidado su rostro. Su padre es un librero que un buen día decide llevarlo a un lugar secreto donde hay ediciones de libros poco conocidas. Allí encuentra él "La Sombra del Viento" de Julián Carax, sin sospechar que haberlo encontrado lo pondría en peligro a él y a sus seres queridos.

En la presentación de la historia, Julián está enamorado de la hija de otro librero, Clara. Ella es ciega, mayor que él y su amor platónico. Cuando Julián intenta advertirle a Clara que está en peligro debido al libro que él encontró,  la encuentra follando con su profesor de piano, quien no pierde oportunidad para cogerlo a golpes al notarlo en la habitación. 

Ése es el punto de partida de la historia. Un prepúber frustrado, sin madre y con un padre que lo adora. En algún momento encuentran a un sujeto hecho cenizas, que además de estar destruido psicológicamente, carga en su espalda las cicatrices de un pasado que luego se develaría. Se llama Fermín y se une a la librería. Es perspicaz, sabe completar misiones difíciles y se vuelve el confidente y mejor amigo de Daniel.

Como en toda historia con personajes definidos hay antagonistas, en este caso el inspector Fumero, que no pierde oportunidad para perseguir a Fermín por un pasado común y tampoco deja en paz al relojero que dicho sea de paso, es homosexual. 

En el camino a descubrir qué pasó con el libro y por qué una criatura demente quiere quemarlo, Daniel se enamora de Bea, la hermana de su mejor amigo Tomás (amigo que durante todo el libro no hace más que golpearlo), conoce a Nuria Monfort (una mujer que trabajaba para la editorial de los libros de Carax), es seguido por los subalternos de Fumero y conoce la historia de Carax.

¿Cuál es la historia de Carax? Hijo de un affaire de Sophie Carax con el señor Aldaya, uno de los personajes más ricos de Barcelona, es condenado a ser odiado por su padre el sombrer. Sin embargo a causa del poder de su padre biológico, logra entrar a uno de los mejores colegios de la ciudad y hacerse amigo de su medio hermano, así como forjar una amistad verdadera con Miquel Moliner.

El inspector Fumero, era hijo de uno de los trabajadores del colegio y además estaba también enamorado de Penélope. Desafortudamente ella nunca le correspondió y siempre prefirió a Julián. Julián y Penélope hacen lo que todos los enamorados harían: El amor. Lo hacen en la habitación de la nana (en el libro le llaman aya) y la madre de Penélope lo presencia todo.

La señora le cuenta lo sucedido al señor Aldaya, él la golpea a ella y a su hija, y encierra a Penélope mientras está embarazada. Simultáneamente Aldaya intenta encontrar a Julián para mandarlo al ejército y que allí lo maten. Sin embargo él escapa.

Penélope es encerrada en la habitación dónde concibió a su hijo. Es como una reclusa que no puede mirar la luz del sol, todo con el objetivo de proteger la reputación de su papá. Un buen día se desangra, pierde a su hijo y se muere sin que su familia lo sepa. Los negocios del truhán empeoran y la familia escapa a Argentina. En medio de tantas maldiciones, el violento ése se suicida lanzándose al mar y deja a su hijo haciéndose cargo de lo que quedaba de su imperio.

Claramente su hijo no estaba listo para administrar la fortuna, entonces regresa destruido de Buenos Aires. Quiere matar a Carax pero Fumero le tiende una trampa para que al encontrarlo, la pistola se active en lado contrario y él mismo se mate. Así actúa el inspector: Es frío, cruel, calculador.

Nuria Monfort conoció a Carax mientras vivía en París en la habitación que le rentaba una prostituta. Allí se enamoró de él, mientras él pensaba incansablemente que Penélope seguía viva y que por razones misteriosas no respondía sus cartas. Al regresar a Barcelona y tras sólo recibir migajas de Julián, se casa con el mejor amigo de Carax (Miquel Moliner) quién ha ido desperdiciando la fortuna de su padre y ha elegido durante sus últimos días, ejercer el periodismo.

Miquel tiene los días contados, así que cuando Julián vuelve a Barcelona y Fumero quiere matarlo, decide tomar su lugar. El cadáver se hace pasar como el de Julián y Julián se hace pasar por el esposo de Nuria. Cuando el autor de "La Sombra del Viento" descubre que Penélope y su hijo murieron hace años, decide quemar todos sus libros. En ese intento de quemarlo todo, queda reducido a una criatura monstruosa que Nuria recupera con cariño.

Al final del libro pasa lo de siempre. Bea está embarazada y vuelve con Daniel, todo gracias a que Julián Carax le da posada. Allí mismo Fumero intenta matar a Carax sin éxito y al contrario, es el escritor quién lo mata. Bea y Daniel se casan y la mayoría de los personajes "buenos" son felices.

El libro desde mi punto tiene dos fases, una en la que no es claro cómo y por qué suceden las cosas que le suceden a Daniel y otra en la que se está contando la historia de Julián y cómo ella explica el presente del protagonista. Claramente es un libro que ocurre en Barcelona dónde se reconocen los típicos barrios. El tono del libro es policial, llevando al lector a hacer hipótesis constantemente, eso fue lo que más me gustó.

Del libro me aburrió al principio su dejo pretencioso. Sus referencias a los libros, al minotauro y las descripciones cursis sobre la piel de Clara. Afortunadamente algunos de esos personajes son sometidos al ácido del humor, compensando el error del autor. 

  

martes, 3 de febrero de 2026

Adiós Nebil

Al llegar a Wiesbaden tenía apenas unos centavos en la cuenta. Había pagado mi maestría trabajando para la aseguradora más grande del mundo como estudiante pero sus sueldos no reflejaban su autoproclamada grandeza. Viví por unos meses con unos locos y tras no tolerar más, me fui a un apartamento con gente aparentemente más civilizada.

Los alemanes suelen hacer entrevistas y preguntar cosas para saber si las personas con las que hablan son compatibles con el grupo que los va a recibir. Unos días después, la chica que me mostró su habitación, me comentó que había dos cuartos y dos candidatos, que debíamos decidir quién se quedaba con el balcón. Así conocí a Nebil, un chico eritreo de carácter suave y amigable. Me propuso que jugáramos básquet para disputarnos la habitación con balcón y yo en su lugar le dije que trotáramos. Ninguno aceptó. Le pregunté por qué era urgente para él dejar el lugar dónde vivía, me contó que estaba en una especie de hostea para refugiados y que quería salir pronto. Se me arrugó el corazón y le dije que tomara el cuarto.

Me cayó bien desde el principio. Tenía la mente abierta, era inteligente, escuchaba con atención, estaba abierto a la convivencia y era alguien de buen corazón. Con el tiempo sentí curiosidad y le pregunté por su historia, cómo llegó a Alemania y cómo se vinculó al programa de refugiados. Me contó que vivía con su familia en Arabia Saudita y que no se sentía cómodo en esa sociedad. Primero fue a Francia y de allí vino a Alemania. Una vez aquí aplicó al programa y les dijo- según él- la verdad de lo que lo motivó a dejar su hogar.

Me contaba que entre los refugiados él solía traducir del árabe al alemán, dado que muchos diáconos ignoraban las necesidades de algunos de ellos por no poder comunicarse en su idioma. No me adentré en su vida pero me daba la sensación que durante sus tempranos veintes había vivido "libremente" y a pesar de intentar estudiar, la sensación de tener que dedicar mucho tiempo le había hecho considerar abandonar inclusive algunos estudios técnicos.

El baño del apartamento curiosamente tenía hongos y para evitar pagar todo lo que implica reparar ese problema, decidimos pintarlo nosotros mismos. Fue tedioso e implicó viajar a almacenes e intentar dejarlo medianamente decente. Finalmente lo logramos. A pesar del resultado estéticamente desastroso, nos fue posible evitar tener que pagar los más de mil euros que eso significaría.

El tiempo pasaba y teníamos un compañero de apartamento con serios problemas psicológicos. Había perdido a su papá recientemente, su autocuidado menguaba seriamente y salvo dos ocasiones nunca lo vi limpiar el apartamento. Hice un plan de limpieza para que el apartamento tuviera unos mínimos estándares de habitabilidad pero a mí me daba la sensación de que la gente que iba y venía a menudo jugaba juegos tontos para evitar hacer su parte.

Nebil hacía lo que le correspondía si la mayoría lo hacía. Todo iba "relativamente normal" hasta que llegué de uno de mis viajes y encontré mi aspiradora dañada. Aparentemente él había entrado a mi cuarto, la había utilizado, la dañó y después botó el filtro a la basura. No dijo nada mientras yo hacía preguntas sobre lo sucedido y una vez le pregunté cortésmente de frente, lo negó todo e inclusive se enfadó. Evidentemente mintió. Me pregunté mil veces cuántas veces había estado en mi cuarto mientras yo viajaba y cuántas cosas no pudo haber tomado y husmeado mientras lo hacía. No le dije nada a la arrendadora pero las cosas cambiaron para siempre.

Durante los últimos meses sólo nos saludábamos. Me parecía que torpemente quería sacar ventaja de la gente a través de juegos y mentiras. Soy colombiano, tengo un doctorado en eso, entonces le cogí fastidio. A pesar de su inteligencia para cosas del diario vivir había desarrollado una cierta torpeza. Dejaba agua sobre el suelo de madera hasta que las tablas se hincharon. Dejaba quemar los alimentos en el horno. En general tenía descuidos que son extraños para alguien que va a cumplir treinta años en tres meses. 

Pensé que sus comportamientos se debían a que había terminado con su novia ucraniana (también refugiada y adicta al cigarrillo). De las pocas buenas decisiones que tomó fue hacer un Umschulung en Tecnologías de la Información. Justo inició sus estudios después de su fracaso amoroso. Tras la ruptura vi varias mujeres en su terraza, algunas quizás probando las drogas que ofrecía. Lo vi invitar a su habitación tres chicas diferentes y me di cuenta la manera en la que la mayoría de los hombres juega cuando no está disponible sentimentalmente. 

Le admiré siempre su capacidad de hacer amigos, de traer gente nueva a su cuarto y con su amabilidad forjar nuevos amigos que lo protegían y acompañaban a lo largo de la vida. Tardo más en confiar en los demás y abrir mi corazón.

Durante las últimas semanas a duras penas y nos hablábamos. Ni siquiera socializó con el nuevo compañero de apartamento. Una parte de él ya estaba fuera y una parte de mi quería que se marchara.

El 31 de enero lo vi desocupando su cuarto. Su amigo sirio le ayudaba a transportar los muebles. Miré por el hoyo de mi puerta y de repente alguien golpeó. Fingí dirigirme a la puerta, encender la luz y luego abrí. Se despidió de mí. Me deseó lo mejor y yo a él. No sé qué tan sincero fue pero me dio la sensación de que por alguna manera y a pesar de todo, nos teníamos afecto. Se fue y creo que será mucho más feliz viviendo con un amigo ¿no es lo que buscamos todos?

Hoy vi el techo del baño que en su momento reparamos juntos y sentí tristeza, que lo iba a extrañar. Espero sea feliz.



martes, 20 de enero de 2026

Hospital de Primavera

 



Hay 55 ríos que conducen a su casa.

queda al sur para que en invierno no le haga frío

y no deba pedirle a un desconocido que abrigue su piel.

Camina las calles dónde besó por primera y última vez.

Para su sorpresa, no recuerda el primero,

solamente el último en el hospital de primavera.


In Memoriam: Coeliquore | Just another WordPress.com weblog