sábado, 7 de mayo de 2011

Tú eres luz

Estoy aquí, donde me arrastró la noche, tan seguro en medio de paredes y con la tutela de la noche. Me pregunto... De tantas personas ¿existirás tú? El que me conmueve, el que me hace sonreír de verdad, verdad... Esta ciudad en tus ausencias sabe a largas autopistas y a discotecas llenas de almas con miradas perdidas. Si acaso estás en las estrellas no estaría de más que me enviaras señales.

Me pregunto si quizás... Existió la persona ideal... Sino que un mal movimiento de la vida hizo que desapareciera de este plano. O quizás estás por ahí, mirando al oriente, viendo dragones verdes nacer; me apoyé en una pared imaginando tu abrazo, soñando que por fin los huecos en mi memoria tendrían sentido... Que quizás.... Entendería la vida. Pero mi querido príncipe... Me siento algo desafortunado esperándote. Las personas más grandes me dicen que no existes, que simplemente hay amores ¿tú qué piensas? ¿cómo serás? ¿me abrazarás cuando me encuentres? A lo mejor simplemente hay personas que alimentamos nuestra vida de sueños...

Príncipe, la cuenta regresiva comenzó y hay algo que me dice que las oportunidades de encontrarnos se reducen... En todo caso, si existes y de casualidad pasas por este blog, quiero que sepas que te esperé con una flor blanca en un templo azul... Así de cursi soy, ni un santo, ni un hada, ni un demonio, ni un cielo raso, ni nada que se le parezca... Sólo soy el que vive, la que vive, soy el hombre y la mujer que se encuentran y desencuentran en el mismo cuerpo. Soy la dulzura y la fuerza, el ayer y el hoy, soy un presente del color de la noche, soy una runa, soy una equis en la frente, el fuego en el alma, la iluminación de bares y morideros citadinos....

Principito, si llegaste aquí de casualidad, quiero dejar este post como constancia de que te envio un millón de besos, esté o no esté el día de mañana. Te dedico la oscuridad de la noche, porque simula nuestra búsqueda casi eterna...

Atentamente: un plebeyo.

jueves, 5 de mayo de 2011

¿feliz día de la madre?

Si tuviera que elegir un dios querría que fuera como tú, sonriera como tú y me amara como tú... Sin límites.

miércoles, 4 de mayo de 2011

CÓMO ME IMPACTA. Como me impacta que la muerte, la guerra, la sangre derramada y el dolor sean algo de celebrar; cuando era niño, quería tener pistolas de agua como todos los demás... Mi mami siempre que las veía las botaba en la basura. Cualquier clase de armamento estaba rotundamente prohibido, al punto de ser necesario esconderlo bajo la almohada. No tuve pistolas de agua; su postura siempre me pareció exagerada e inflexible, pero ahora que veo cómo reacciona mi sociedad antes las muertes... Ésas muertes donde se muestran sesos, cuerpos calcinados, en general cualquier clase de miembro expuesto para festín del occidente... Me asusto. Si la guerra se volvió una fiesta, si la muerte es una máxima, si el dolor es cosa de engrandecer, si los grupos armados (legales y/o ilegales) son heroicos, no me queda más que decir:"ella tenía razón". La violencia no es un juego... El dolor, el asesinato, la manipulación mediática, la legitimación de la violencia y la prevalecencia de estructuras del odio sólo conducirán al fin. Si son o no son terroristas, si son o no son armados, si son o no son santos... Lo que en realidad me aterra es que las personas que no empuñan armas, que no son asesino@s, llenen su corazón de una demencia eufórica hacia cualquier acto de guerra.

Gandhi decía: no violencia... Procuraba no meter el concepto paz porque quizás era demasiado avanzado para los escépticos de corazón; más de una cátedra en la universidad está cargada de ese occidentalismo que celebra las intervenciones de las fuerzas militares en pro de la seguridad. Cambiamos la paz por la seguridad pero una seguridad que se sustenta en las armas, que genera odios y dolores profundos, que "engaña", que es tramposa y sucia no es seguridad de nadie. Me opongo a que los hijos de mis hijos, si es que tengo, lleguen a ver un mundo donde sean entrenados para pensar y amar los noticieros cargados de minas y conquistas. Me opongo a un mañana donde el amanecer sea rojo y el hombre coma de las entrañas del hombre, donde los tesoros más valiosos de la humanidad: las miradas, sean saqueados por los intereses de los que asesinan, me opongo a que el mañana sea de no perdón, de ceguera, de lo vacuo en la sonrisa... Si "los sabios de nuestra humanidad" nos guían hacia la guerra, la justifican y la promueven... Esos sabios quizás perezcan en su sabia ley. Paz, Paz, Paz, Paz, Paz, Paz, Paz... En el planeta tierra y en el cosmos.