sábado, 28 de julio de 2012

A mi hermano Francisco

Te he llamado de muchas maneras; últimamente tendía a decirte labrador dorado ¿sabes por qué? Creo que las explicaciones sobran, es un animal demasiado lindo y juguetón. Uno nunca piensa que la gente se le comience a ir, es más, pensaba que a diferencia de mi otro hermano, a ti no te iba a extrañar. Hoy entre los carros de esa autopista que no le perdona segundos al tiempo, comencé a evocar recuerdos, a sentir un leve dolorcito en el corazón: a extrañarte.

Aún no te has ido y ya comienzo a pensar en la falta que me harás, sé que es un tiempo relativamente corto, pero te echaré de menos. En mis primeros días recuerdo que te decía Pato, eras un tanto abusivo, como buen hermano mayor, pero mi compañía. Nunca te lo dije pero siempre me gustó cuando cogíamos los juguetes y dejábamos volar nuestra imaginación. A veces intentaba hacerlo solo, pero me era imposible sentir la misma emoción; por eso cuando abandonaste el mundo de los super héroes, villanos, animales sagrados, ninjas y demás... Simplemente no pude continuar, no era lo mismo.

A diferencia de mí, tú puedes abrir el corazón, por eso es fácil para la gente quererte. Debo confesarte que me incomodaba tu vida erótica, te imaginaba como alguien que utilizaba a las mujeres de personalidad débil. Sin embargo, hoy vi todo tras un lente más cristalino ¿quién soy yo para juzgarte? Yo también he vivido aventuras y son hermosas, efímeras, pero hermosas.

Siempre que puedes me demuestras que me quieres. De no ser por ti, tal vez sería el doble de frío. Me arrepiento de no acompañarte en esas noches frías que pasaste en soledad, de no ser más paciente, de no ser menos mordaz. Soy una persona insegura, te quiero, pero la ira me transforma en un experto en clavar el veneno en el corazón ajeno.

Te considero un niño, y eso está bien, por eso la gente te quiere: porque puedes reír, porque puedes llorar, porque puedes emocionar, porque cuando hablan contigo... Eres demasiado humano y sincero. 

Lamento no haberte dado más, te quiero. Suerte en la gran manzana.


domingo, 22 de julio de 2012

La esfera oculta

Antes de llegar a la esfera de luz, en el árbol de la vida hay una esfera, es oculta generalmente en las representaciones. Tiende a pintarse de color negro. Creo que todos tenemos un lado oscuro, no necesariamente perverso, pero generalmente divertido. Estos días particularmente me he dado cuenta que mi lado taciturno, ambiguo y poco confiable suele ser el que más disfruto. Es como si me salieran dientes y me volviera un ser nocturno, con poder, con deseos, con mucha fuerza, demasiada para mi gusto.

Hay días en los que creo que nos domestican en exceso, al punto de hacer la paz un sinónimo de "pasividad". Si los instintos y la fuerza primaria fuesen vistos con el doble de inocencia, a lo mejor nuestra sociedad lograría comprender que son parte de las fuerzas modeladoras de la vida ¿no es acaso la concepción de un hijo o una hija, una guerra que termina en la muerte y finaliza en la resurrección de los dos cuerpos? ¿No es acaso el universo lo suficiente maravilloso para transformar la fuerza bruta en vida?

miércoles, 18 de julio de 2012

Toribío

Cuéntame cerro en llamas ¿a qué sabe la guerra? A explosiones, a sueños desesperados, a secuestros, a abusos. Todos al final se parecen, la violencia nos devuelve al retrato más oscuro de nuestra historia. Dime pájaro apagado ¿por qué se calcinan los sueños tras una bomba? ¿Acaso importa las postura? ¿Si se es de izquierda o de derecha? ¿A qué sabe la soledad de las armas? ¿A qué sabe la impotencia?