sábado, 27 de mayo de 2017

Notas al Aire

Hoy vi que le pusieron polisombra a uno de los lotes vacíos de Nicolás de Federmán. Estos meses había tenido el placer de ver cómo una enredadera y un par de árboles invadieron el lugar. En las madrugadas y al medio día, cuando el sol está feliz, se llenaba de mariposas. Me impacta la cegera de las personas que pasan derecho y no se percatan que hay decenas de lepidópteros agitando sus alas desesperadamente. En más de una madrugada, me di el derecho de verlas pegadas al muro que delimita ese pedazo de tierra, parecían dormir porque no notaron mi presencia.

Hoy caminé de noche y miré las estrellas, mientras me comía una hamburguesa en un parque solitario. Vi apartamentos con las cortinas abiertas donde sólo habitaba la luz de un bombillo hermitaño. Y aunque a menudo cuando se ven cosas que los demás no ven, se vive de mucha soledad, la intensidad y el frenesí de la vida no pasan inadvertidos. Las experiencias no son hechos cosméticos que se acumulan en una mente torpe como sucesiones de imágenes y sentimientos sumidos en la más profunda trivialidad.

Miré al firmamento y pensé en la luz de los astros. A menudo las luminarias del firmamento, no corresponden con las que realmente existen. La luz tarda mucho en viajar, medio minuto de la luna a la tierra y cientos de años, desde las estrellas lejanas hasta nuestros ojos. Eso quiere decir que contemplamos el pasado. Creo en la reencarnación. Nunca he tenido una experiencia tan fuerte como para pensar que es del todo veraz pero por lo que he leído, la evidencia sobre su existencia resulta bastante interesante. Si reencarnáramos ¿podríamos estar viendo en las estrellas esos seres que fuimos? ¿Podrá estar el yo que seré dentro de miles de años, observando a un personaje pálido y de ojos grandes, comiendo hamburguesa vegetariana, en un parque abandonado de una ciudad de la que nadie conoce su nombre?

Este blog comenzó como una especie de sumidero de anécdotas y sin proponérmelo conocí personas maravillosas. Entre ésas, a mi amiga libélula. Y siento que es reconfortante, aunque no creo que se repita, volver a escribir sin rumbo. Describir como hechos dispersos de la vasta red de la vida, lo que me sucede.

Si es que ando algo trascedental... Caminando calles y recordando en cada esquina a alguien distinto. A alguien que ya se fue con su destino a otra parte y que por alguna razón, ya no me verá. Así son los rincones de las ciudades, espacios que mutan de lo físico a lo emocional para recordarnos que los sentidos a menudo son siervos de los significados.

martes, 16 de mayo de 2017

Navegar como los Troncos

Y volver el rostro sobre las huellas,
que con los años se han borrado
del suelo y de la memoria.

Saberse puntual en el universo,
menos extenso que el camino
y más pequeño que este mundo.
Y verse entre las olas que no perdonan
a los seres diminutos.

Cuánta ceniza sobre el suelo,
para iluminar un sendero que recorre
interminablemente un planeta esférico.
Y paradógicamente ignorar cuando se ha llegado al mismo punto,
porque lo que fue luz, ahora es sólo polvo.

Flotar sobre las aguas,
como los buques
que siempre tienen algo de vacío.
Y navegar como los troncos,
que no celebran la playa
sino que con su presencia recuerdan su origen.

Hasta hundirse...
Sobre el fango o sobre las aguas
y en el camino recordar
que algún día el polvo
también fue fuego...
también amó.




domingo, 7 de mayo de 2017

The Swimming Pool Library - Alan Hollinghurst (7/100)

Fuente de la imagen: http://www.goodreads.com/book/show/30106.The_Swimming_Pool_Library

Nota: Gracias Papelito Clandestino por el préstamo y la recomendación. Me gustó la forma en la que se desenvolvió la primera parte del libro y la construcción de un personaje inglés y flemático que es trasparente en sus experiencias.

The Swimming Pool Library was Hollinghurst's first novel and published on 1988. It is the story of Will, a man of my age (25 years old) who is financially favoured by having inherited early part of the fortune of his grand father, a noble man who means something important and trascendental for the main character.

Presented like a liquid lover living in London, not worried about getting a job because of his economic capability. He is in love with a black poor man called Arthur. His life develops in the Corry a place dedicated to swimming and doing excercise where he meets many of his lovers. Above in the note, I mention how much I loved the development of the first part of the story. 

The first part introduces the basic elements that will be meaningful at the end. Will is homosexual, has a doctor friend called James, saved the life of Charles (an old aristcracand) and is in love with Arthur. The black lover is living with him when suddenly gets to his home hurt. He confesses he has killed the partner of his brother.

Afterwards, Arthur disappears and Will focuses on Phil, a young muscled man that goes to the Corry.
London gay scene is presented through Will's trips around the city: The places where people hungry to have experience go, the schools where violation, love and sexual exchange mark children's hearts, the art environment and the swimming pools.

Lord Charles, the man he saved has the desire that Will writes his story. His diaries indicate how he lived and fell in love in Africa with a small boy. As a gay man he was followed and prosecuted by Will's grandfather, whose vision about LGBT population was strict and quite retrograde. 

A world of confussion and new born life starts when Will realizes who his grandfather was. On the other hand, he finds accidentaly Arthur again and watches Phil sleeping with an old friend.

To be honest, what I liked about the book was the state of peace and freedom to experiencie that Will had because of his beliefs and financial position. I feel the book tried to take part of the transparent and dark descriptions of Oscar Wilde. However, beyond the good descriptions of particular characters and magic landscapes, the story itself might have been strengthened.