En la universidad tenía un profesor ácido e inteligente, medio de derechas y bastante insolente. Alguna vez nos explicó que en el Atlántico había una corriente del Mar de los Sargazos. Si los barcos que iban de Europa a América la tomaban, podían perecer.
Contrario a lo que la mayoría pensaría no era una corriente violenta e intempestiva. Era tan tranquila que los buques se quedaban atrapados por días o semanas enteras. Eso sumado a la gran cantidad de algas, brindaba la sensación de que estaban atrapados.
En este momento de la vida me siento en el Mar de los Sargazos. No sé qué paso dar para seguir creciendo y no sé cómo dirigirme hacia una vida más tranquila. Y en ese juego de quietud, creo que me estoy quedando atrapado -días o semanas, rodeado de algas-.
Llevo ya un buen tiempo en mi trabajo y aunque agradezco que es estable, me siento agotado de viajar tanto, de tener que hacerle el trabajo a colegas vagos que sólo se la pasan hablando en reuniones y hacen poco, básicamente porque no se les antoja. En esos casos el buen extranjero asume el peso y este extranjero que escribe, ha tenido una gripe durante varias semanas. Es el cuerpo que me reclama mis abusos y exceso de compromisos.
Aunque he logrado hacer amistades verdaderas, me sigo sintiendo solo y mis compañeros de apartamento no son compañía. Me caen bien, son gente linda pero no me veo contándoles mi vida.
La Encrucijada
Hace poco apliqué a la nacionalidad alemana y dada la profunda e ineficiente burocracia teutónica, eso tarda hasta dos años. Eso quiere decir que no puedo dejar el país, a pesar de que he vuelto a sentir que quiero respirar un nuevo aire.
Quisiera dejar de ser auditor y a veces me he planteado hacer un doctorado pero hacerlo, podría afectar el proceso de nacionalización dado que un estudiante no siempre cotiza completamente seguridad social.
También he considerado cambiar de empleo. Algunos de ellos se encuentran en otro Estado federado. El problema es que si cambio de Estado, mi expediente cambia de autoridad y si cambia de autoridad, podría tardarse mucho más.
El Verdadero Problema
A partir del problema que tuve con un auditado en la frontera con Suiza (Radolfzell), en el después de una auditoría me acusó de acoso laboral por escribirle una no conformidad y que me obligó a denunciarlo por extorsión, me pregunté si quería seguir en esto. Es decir ganando lo que gano por el estrés que llevo.
Además, me pregunto si realmente me apasiona andar viajando y escribiéndole pendejadas a la gente que de antemano saben que deben hacer bien.
Lo mío era la ciencia y la ingeniería o la política pública y las tres cosas me fueron esquivas. Para seguir estudiando la vida me puso mil obstáculos, sin mencionar lo traumática que fue la migración. En mis trabajos siempre me tocó dedicarme a temas de calidad, ambiente, salud ocupacional o auditoría. En temas de política pública intenté luchar por una política nacional de laboratorios que se derrumbó cuando me fui de Colombia.
Me gustaría poder tener mucho dinero para no tener que pensar en él y poder dedicarme a escribir un bonito libro en el café más cercano a mi casa. Ya veremos en qué termina esta locura.
Das Leben geht weiter.
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