Pausas para pensar,
para sentir la brisa
y mirar la ciudad.
Pausas que nos confunden
y nos enfrentan.
Que nos someten a vernos,
en medio de la velocidad artificial
de nuestras vidas.
Pausas inesperadas,
que sorprenden los planes inflexibles
y manan a través de grietas.
Que oprimen
y que liberan.
Pausas para perdernos un poco más,
en el dédalo que es la vida
y encontrarnos, curiosamente
en la soledad de estar sin norte.
Pausas para amar de otra forma,
para ser humildes,
para crecer.
lunes, 4 de marzo de 2019
domingo, 3 de marzo de 2019
Pensamientos, emociones.
Con un país al borde la guerra y un gobierno de derecha hipócrita, estoy pensando en marcharme. Quizás cruzar el océano. Con el devaluado peso, temo por mi estabilidad económica, a no encontrar un empleo o a sufrir más de lo que es justo. Es bien sabido que la fama los colombianos nos acompaña como un fantasma escandaloso a todas las embajadas y aeropuertos. Además, con la estupidez como moda contemporánea y gobiernos fascistas enarbolándose en Estados Unidos y Europa, me pregunto si es inteligente o estúpido, hacer un viaje homérico.
Sin embargo, también me pregunto qué tengo acá. Un trabajo en el que el jefe es un corrupto lleno de ira porque no me presto para sus juegos, una cultura que por más que quisiera no avanza de su atraso belicoso, una homofobia internalizada inclusive en miembros de la comunidad LGBTI, una economía que no repunta, unas condiciones laborales sin vacaciones, sin prima pero con un montón de obligaciones. Quiero pensar que me voy a vivir una vida mejor.
Saltar hacia otro mundo implica abandonar las redes apoyo, las certezas, la posición privilegiada que tenemos en una determinada sociedad. Implica forzarnos a adaptarnos, a ser mejores y a establecer nuevos lazos. Me pregunto si soy tan fuerte, si soy capaz.
sábado, 2 de marzo de 2019
En Busca del Tiempo Perdido, Por la Parte de Swann - Marcel Proust (24/100)
"En Busca del Tiempo Perdido" es uno de los libros de una trilogía escrita por el francés Marcel Proust. Ocurre en un pueblo llamado Combray, en el que aparentemente a las familias les gusta cenar con invitados especiales. Precisamente, ese es el motivo por el que el narrador en sus tiernos años de infancia detesta las visitas del señor Swann pues es en ese momento cuando debe separarse de su mamá y dormir solo.
El libro inicialmente presenta a la familia del narrador, luego cuenta la historia de Swann y Odette, y cierra con el enamoramiento del narrador de Gilberte y su mamá, Odette. La familia del narrador se compone de su papá, un viejo algo amargado, su mamá, sus abuelos y su tía, una hipocondríaca que es la más acaudalada del clan. Posteriormente, se cuenta la historia de Swann y Odette, quienes se conocen, coquetean y luego se acuestan. El relato evoluciona, a través de interminables descripciones, alusiones, sinónimos y metáforas, a describir los celos enfermizos de Swann. Finalmente, se enfoca nuevamente en el amor que siente el narrador por la esposa de Swann y por su hija.
Al ser un libro con una excelente reputación pues el mismo Nabokov lo listó entre los mejores, está plagado de detalles y descripciones -a mi parecer- excesivas. Además de eso, percibo que la historia, calificada desde la varilla de la ficción, podría no ser tan interesante. Básicamente, un hombre se enamora de una mujer y descubre que ella tiene una vida un tanto más libre de lo que él imaginó. Para decir eso, el escritor empleó más de doscientas páginas e inmensos recursos literarios. Y más allá de la extensión, que podría ser un asunto trivial, no vi en la línea de la historia genialidad.
A pesar de lo mencionado anteriormente, debo decir que hubo detalles que sí me gustaron. Por ejemplo, encuentro descriptivo, colorido y dulce el hecho de que Swann al hacer el amor con Odette, iniciara el ritual arreglándole las catleyas que llevaba en el cabello. Me gusta que escenarios como el arco del triunfo o los campos elíseos, cobren un sentido cotidiano y no histórico o magnánime. Y sin duda, la construcción del personaje de Swann resulta verosímil y al mismo tiempo interesante pues me hizo recordar a algunos hombres que he conocido: Flemático, incapaz de dar abiertamente sus opiniones, cercano a las personas de pueblo y al mismo tiempo a la monarquía, algo tonto, amoroso y noble.
Además de lo descrito aquí, vale la pena mencionar que aunque la historia no es genial, su tesis sobre el recuerdo, como algo a menudo superior a la realidad, es poderosa, dulce y profundamente humana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)