domingo, 10 de mayo de 2026

La Piel del Otro

La vida del mendigo

como la del rey

oculta la pregunta

sobre la piel del otro.


¿Quién la acaricia?

¿Quién la besa?

¿Qué padece?

¿Cómo vibra?

¿Qué la eriza?

¿Qué temblores oculta?


Y bajo esa incógnita

está la llave de otros mundos

que obligan a abrir el corazón

a concebir la primavera,

los monsones de la India,

los cóndores de los Andes,

el susurro de una madre,

la traición en las esquinas oscuras,

el andar meditabundo del ladrón,

las ojeras del gerente,

los pasatiempos del depresivo,

las fiestas coloridas de las drag queens,

los rayos resplandecientes que golpean la cara del piloto,

los trineos arrastrados por el perro casi retirado,

los mareos en el crucero,

el hambre en las calles.


¿Y de qué sirve ese otro oculto

si perseguir ilusiones es lo que se nos enseña?

¿De qué sirve lo que vibra, 

lo que tiembla  

y lo que se eleva

si nos miden por las comas y los puntos 

de una hoja de vida?

Si al final somos recordados

por las pieles y los territorios

que habremos explotado.


¿Qué es el futuro si no reinterpretar

las directrices de voces autoritarias?

¿Y qué es una revolución

si no tocar otras pieles

y vibrar al son de esas cosas que nos erizan?

¿No tiene significado romper los moldes

en tiempos en los que nos vierten 

cemento en el alma

y nos piden que demos las gracias?


Quiero un siglo de luces,

de capullos de mariposa,

de luciérnagas tímidas resplandeciendo en la penumbra.

Quiero ríos alebrestados

inconformes con todas las respuestas,

llenos de peces,

de incertidumbre

y siempre abriendo nuevos senderos en la piel de la tierra.

Quiero cielos infinitos,

inabarcables,

inconquistables

y por ende libres.

Quiero palabras

que recuerden que fueron humanas

antes de precisas.

Quiero ciudades

que nos pierdan

y nos obliguen a buscar

caminos al alma.

Laberintos

que nos recuerden que la vida también es un juego.




viernes, 1 de mayo de 2026

Tengo Miedo

 Comienzo este post diciendo que una vez más tengo miedo. Esta vez a estancarme en la vida. Y es que después de tantas luchas, del estrés de una migración, de lo que implica estar lejos de casa, de luchar contra autoridades migratorias lentas e inhumanas, de lidiar con compañeros de apartamento idiotas, de tener que enfrentarme a colegas que creían poder hacerme torcer el brazo por tratarme mal o intentar extorsionarme, siento que me faltan fuerzas para el próximo paso.

Tengo que vivir solo, de otra manera no tendré paz. Este mes rechacé un apartamento aparentemente perfecto frente a una transitada calle de Wiesbaden. Por esos días mis pulmones andaban muy mal y aún así fui a dar la lucha. A la hora de decidir se me aceleró el corazón y mi mente se volvió un ocho. Vi unas cláusulas de aumento del arriendo por encima de la inflación y lo dejé tirado. No quise negociar.

Estos días una headhunter del Reino Unido me contactó para un puesto como inspector senior de commodities. Insistió, fue amable, me ayudó. El salario era grande pero no me convencía trabajar con minerales que sé que causan dolor a tantas comunidades durante su extracción. Aun así apliqué, me preparé para la entrevista y la tuve ayer.

La entrevista fue rara. El gerente está en Reino Unido y la coordinadora en Alemania. La multinacional no tiene oficinas en Alemania, ni laboratorio, ni nadie a quién decirle nada. El trabajo implica estar todos los días en refinerías que están a una hora de mi casa y fuera de eso debo apoyar a los junior. Sería una extrañísima combinación de gerente y muestreador al mismo tiempo. 

Los peros en mi mente saltaron a la vista. Un cargo bien pago pero sin auto de la compañía, cero apoyo en Alemania, un cargo cuasigerencial en una industria que me resulta cuestionable, una coordinadora que me dice en la cara que no tendré oportunidades de crecer, gente que no se leyó mi hoja de vida son algunas de las banderas rojas que me generaron ansiedad.

Ansiedad, ansiedad, ansiedad, miedo, palpitaciones, sudor en las manos, pensamientos, muchos pensamientos. Así me pasa cuando debo decidir algo que no es claramente ventajoso para mí. 

La headhunter me contactó y le dije la verdad. Unas horas después me pidió una respuesta definitiva y pasó lo que siempre pasa cuando me presionan. Dije que no. Y la verdad es que me salvé de tres meses de estrés extremo, intentando hacer cambios para que mi vida se vea más clara.

Después de eso se me pasó el estrés. Creo que tomé la decisión correcta. Me queda el sinsabor que no soy más feliz y que tarde o temprano volveré a una cotidianidad que no me gusta tanto pero que con sus inmensos defectos, me ofrece algo que he tenido pocas veces en los últimos años: Estabilidad.

Las autoridades migratorias y el papeleo alemán me impidieron cambiar de empleo por tres años y la maldita nacionalidad que llevo esperando más de un año, me forza a pensar mis decisiones varias veces. Debo demostrarle a las autoridades que no vivo de seguridad social y que estoy libre de delitos. Una vez con ese papel en las manos me puedo ir a cualquier otro lugar.

Curiosamente el lugar que añoro se llama hogar. Y mi hogar aún no existe. Amo a mis papás pero en casa no siempre tuve el afecto, ni la comprensión y no siempre fui tratado con respeto. Colombia es tradicional hasta el tuétano frente al tema de la homosexualidad y Alemania es racista aunque lo niegue con todas sus fuerzas.

En el lugar que llame casa -que aún no existe- no estaré solo, ni vulnerable, ni abandonado, ni confundido. En ese lugar estaré rodeado de gente que me ama y jamás deberé fingir ser alguien más. Ese lugar, supongo que se construye. Supongo.

viernes, 10 de abril de 2026

Mar de los Sargazos

 En la universidad tenía un profesor ácido e inteligente, medio de derechas y bastante insolente. Alguna vez nos explicó que en el Atlántico había una corriente del Mar de los Sargazos. Si los barcos que iban de Europa a América la tomaban, podían perecer.

Contrario a lo que la mayoría pensaría no era una corriente violenta e intempestiva. Era tan tranquila que los buques se quedaban atrapados por días o semanas enteras. Eso sumado a la gran cantidad de algas, brindaba la sensación de que estaban atrapados.

En este momento de la vida me siento en el Mar de los Sargazos. No sé qué paso dar para seguir creciendo y no sé cómo dirigirme hacia una vida más tranquila. Y en ese juego de quietud, creo que me estoy quedando atrapado -días o semanas, rodeado de algas-.

Llevo ya un buen tiempo en mi trabajo y aunque agradezco que es estable, me siento agotado de viajar tanto, de tener que hacerle el trabajo a colegas vagos que sólo se la pasan hablando en reuniones y hacen poco, básicamente porque no se les antoja. En esos casos el buen extranjero asume el peso y este extranjero que escribe, ha tenido una gripe durante varias semanas. Es el cuerpo que me reclama mis abusos y exceso de compromisos.

Aunque he logrado hacer amistades verdaderas, me sigo sintiendo solo y mis compañeros de apartamento no son compañía. Me caen bien, son gente linda pero no me veo contándoles mi vida. 

La Encrucijada

Hace poco apliqué a la nacionalidad alemana y dada la profunda e ineficiente burocracia teutónica, eso tarda hasta dos años. Eso quiere decir que no puedo dejar el país, a pesar de que he vuelto a sentir que quiero respirar un nuevo aire.

Quisiera dejar de ser auditor y a veces me he planteado hacer un doctorado pero hacerlo, podría afectar el proceso de nacionalización dado que un estudiante no siempre cotiza completamente seguridad social.

También he considerado cambiar de empleo. Algunos de  ellos se encuentran en otro Estado federado. El problema es que si cambio de Estado, mi expediente cambia de autoridad y si cambia de autoridad, podría tardarse mucho más.

El Verdadero Problema

A partir del problema que tuve con un auditado en la frontera con Suiza (Radolfzell), en el después de una auditoría me acusó de acoso laboral por escribirle una no conformidad y que me obligó a denunciarlo por extorsión, me pregunté si quería seguir en esto. Es decir ganando lo que gano por el estrés que llevo.

Además, me pregunto si realmente me apasiona andar viajando y escribiéndole pendejadas a la gente que de antemano saben que deben hacer bien. 

Lo mío era la ciencia y la ingeniería o la política pública y las tres cosas me fueron esquivas. Para seguir estudiando la vida me puso mil obstáculos, sin mencionar lo traumática que fue la migración. En mis trabajos siempre me tocó dedicarme a temas de calidad, ambiente, salud ocupacional o auditoría. En temas de política pública intenté luchar por una política nacional de laboratorios que se derrumbó cuando me fui de Colombia.

Me gustaría poder tener mucho dinero para no tener que pensar en él y poder dedicarme a escribir un bonito libro en el café más cercano a mi casa. Ya veremos en qué termina esta locura.

Das Leben geht weiter.


domingo, 29 de marzo de 2026

La Sombra del Viento - Carlos Ruiz Zafón (34/50)

Este libro fue un regalo de mi cuñada en mi cumpleaños número 34 (una coincidencia, considerando el numerador en la cuenta que llevo). Al principio me pareció que era una cosa aburrida, que la descripción de las cosas, de la piel de las mujeres y de la historia misma era un intento de ser Jorge Luis Borges con las capacidades de contar historias de Paulo Coelho. Me equivoqué.

Daniel es un chico que perdió a su madre y con el paso de los años ha olvidado su rostro. Su padre es un librero que un buen día decide llevarlo a un lugar secreto donde hay ediciones de libros poco conocidas. Allí encuentra él "La Sombra del Viento" de Julián Carax, sin sospechar que haberlo encontrado lo pondría en peligro a él y a sus seres queridos.

En la presentación de la historia, Julián está enamorado de la hija de otro librero, Clara. Ella es ciega, mayor que él y su amor platónico. Cuando Julián intenta advertirle a Clara que está en peligro debido al libro que él encontró,  la encuentra follando con su profesor de piano, quien no pierde oportunidad para cogerlo a golpes al notarlo en la habitación. 

Ése es el punto de partida de la historia. Un prepúber frustrado, sin madre y con un padre que lo adora. En algún momento encuentran a un sujeto hecho cenizas, que además de estar destruido psicológicamente, carga en su espalda las cicatrices de un pasado que luego se develaría. Se llama Fermín y se une a la librería. Es perspicaz, sabe completar misiones difíciles y se vuelve el confidente y mejor amigo de Daniel.

Como en toda historia con personajes definidos hay antagonistas, en este caso el inspector Fumero, que no pierde oportunidad para perseguir a Fermín por un pasado común y tampoco deja en paz al relojero que dicho sea de paso, es homosexual. 

En el camino a descubrir qué pasó con el libro y por qué una criatura demente quiere quemarlo, Daniel se enamora de Bea, la hermana de su mejor amigo Tomás (amigo que durante todo el libro no hace más que golpearlo), conoce a Nuria Monfort (una mujer que trabajaba para la editorial de los libros de Carax), es seguido por los subalternos de Fumero y conoce la historia de Carax.

¿Cuál es la historia de Carax? Hijo de un affaire de Sophie Carax con el señor Aldaya, uno de los personajes más ricos de Barcelona, es condenado a ser odiado por su padre el sombrer. Sin embargo a causa del poder de su padre biológico, logra entrar a uno de los mejores colegios de la ciudad y hacerse amigo de su medio hermano, así como forjar una amistad verdadera con Miquel Moliner.

El inspector Fumero, era hijo de uno de los trabajadores del colegio y además estaba también enamorado de Penélope. Desafortudamente ella nunca le correspondió y siempre prefirió a Julián. Julián y Penélope hacen lo que todos los enamorados harían: El amor. Lo hacen en la habitación de la nana (en el libro le llaman aya) y la madre de Penélope lo presencia todo.

La señora le cuenta lo sucedido al señor Aldaya, él la golpea a ella y a su hija, y encierra a Penélope mientras está embarazada. Simultáneamente Aldaya intenta encontrar a Julián para mandarlo al ejército y que allí lo maten. Sin embargo él escapa.

Penélope es encerrada en la habitación dónde concibió a su hijo. Es como una reclusa que no puede mirar la luz del sol, todo con el objetivo de proteger la reputación de su papá. Un buen día se desangra, pierde a su hijo y se muere sin que su familia lo sepa. Los negocios del truhán empeoran y la familia escapa a Argentina. En medio de tantas maldiciones, el violento ése se suicida lanzándose al mar y deja a su hijo haciéndose cargo de lo que quedaba de su imperio.

Claramente su hijo no estaba listo para administrar la fortuna, entonces regresa destruido de Buenos Aires. Quiere matar a Carax pero Fumero le tiende una trampa para que al encontrarlo, la pistola se active en lado contrario y él mismo se mate. Así actúa el inspector: Es frío, cruel, calculador.

Nuria Monfort conoció a Carax mientras vivía en París en la habitación que le rentaba una prostituta. Allí se enamoró de él, mientras él pensaba incansablemente que Penélope seguía viva y que por razones misteriosas no respondía sus cartas. Al regresar a Barcelona y tras sólo recibir migajas de Julián, se casa con el mejor amigo de Carax (Miquel Moliner) quién ha ido desperdiciando la fortuna de su padre y ha elegido durante sus últimos días, ejercer el periodismo.

Miquel tiene los días contados, así que cuando Julián vuelve a Barcelona y Fumero quiere matarlo, decide tomar su lugar. El cadáver se hace pasar como el de Julián y Julián se hace pasar por el esposo de Nuria. Cuando el autor de "La Sombra del Viento" descubre que Penélope y su hijo murieron hace años, decide quemar todos sus libros. En ese intento de quemarlo todo, queda reducido a una criatura monstruosa que Nuria recupera con cariño.

Al final del libro pasa lo de siempre. Bea está embarazada y vuelve con Daniel, todo gracias a que Julián Carax le da posada. Allí mismo Fumero intenta matar a Carax sin éxito y al contrario, es el escritor quién lo mata. Bea y Daniel se casan y la mayoría de los personajes "buenos" son felices.

El libro desde mi punto tiene dos fases, una en la que no es claro cómo y por qué suceden las cosas que le suceden a Daniel y otra en la que se está contando la historia de Julián y cómo ella explica el presente del protagonista. Claramente es un libro que ocurre en Barcelona dónde se reconocen los típicos barrios. El tono del libro es policial, llevando al lector a hacer hipótesis constantemente, eso fue lo que más me gustó.

Del libro me aburrió al principio su dejo pretencioso. Sus referencias a los libros, al minotauro y las descripciones cursis sobre la piel de Clara. Afortunadamente algunos de esos personajes son sometidos al ácido del humor, compensando el error del autor. 

  

martes, 3 de febrero de 2026

Adiós Nebil

Al llegar a Wiesbaden tenía apenas unos centavos en la cuenta. Había pagado mi maestría trabajando para la aseguradora más grande del mundo como estudiante pero sus sueldos no reflejaban su autoproclamada grandeza. Viví por unos meses con unos locos y tras no tolerar más, me fui a un apartamento con gente aparentemente más civilizada.

Los alemanes suelen hacer entrevistas y preguntar cosas para saber si las personas con las que hablan son compatibles con el grupo que los va a recibir. Unos días después, la chica que me mostró su habitación, me comentó que había dos cuartos y dos candidatos, que debíamos decidir quién se quedaba con el balcón. Así conocí a Nebil, un chico eritreo de carácter suave y amigable. Me propuso que jugáramos básquet para disputarnos la habitación con balcón y yo en su lugar le dije que trotáramos. Ninguno aceptó. Le pregunté por qué era urgente para él dejar el lugar dónde vivía, me contó que estaba en una especie de hostea para refugiados y que quería salir pronto. Se me arrugó el corazón y le dije que tomara el cuarto.

Me cayó bien desde el principio. Tenía la mente abierta, era inteligente, escuchaba con atención, estaba abierto a la convivencia y era alguien de buen corazón. Con el tiempo sentí curiosidad y le pregunté por su historia, cómo llegó a Alemania y cómo se vinculó al programa de refugiados. Me contó que vivía con su familia en Arabia Saudita y que no se sentía cómodo en esa sociedad. Primero fue a Francia y de allí vino a Alemania. Una vez aquí aplicó al programa y les dijo- según él- la verdad de lo que lo motivó a dejar su hogar.

Me contaba que entre los refugiados él solía traducir del árabe al alemán, dado que muchos diáconos ignoraban las necesidades de algunos de ellos por no poder comunicarse en su idioma. No me adentré en su vida pero me daba la sensación que durante sus tempranos veintes había vivido "libremente" y a pesar de intentar estudiar, la sensación de tener que dedicar mucho tiempo le había hecho considerar abandonar inclusive algunos estudios técnicos.

El baño del apartamento curiosamente tenía hongos y para evitar pagar todo lo que implica reparar ese problema, decidimos pintarlo nosotros mismos. Fue tedioso e implicó viajar a almacenes e intentar dejarlo medianamente decente. Finalmente lo logramos. A pesar del resultado estéticamente desastroso, nos fue posible evitar tener que pagar los más de mil euros que eso significaría.

El tiempo pasaba y teníamos un compañero de apartamento con serios problemas psicológicos. Había perdido a su papá recientemente, su autocuidado menguaba seriamente y salvo dos ocasiones nunca lo vi limpiar el apartamento. Hice un plan de limpieza para que el apartamento tuviera unos mínimos estándares de habitabilidad pero a mí me daba la sensación de que la gente que iba y venía a menudo jugaba juegos tontos para evitar hacer su parte.

Nebil hacía lo que le correspondía si la mayoría lo hacía. Todo iba "relativamente normal" hasta que llegué de uno de mis viajes y encontré mi aspiradora dañada. Aparentemente él había entrado a mi cuarto, la había utilizado, la dañó y después botó el filtro a la basura. No dijo nada mientras yo hacía preguntas sobre lo sucedido y una vez le pregunté cortésmente de frente, lo negó todo e inclusive se enfadó. Evidentemente mintió. Me pregunté mil veces cuántas veces había estado en mi cuarto mientras yo viajaba y cuántas cosas no pudo haber tomado y husmeado mientras lo hacía. No le dije nada a la arrendadora pero las cosas cambiaron para siempre.

Durante los últimos meses sólo nos saludábamos. Me parecía que torpemente quería sacar ventaja de la gente a través de juegos y mentiras. Soy colombiano, tengo un doctorado en eso, entonces le cogí fastidio. A pesar de su inteligencia para cosas del diario vivir había desarrollado una cierta torpeza. Dejaba agua sobre el suelo de madera hasta que las tablas se hincharon. Dejaba quemar los alimentos en el horno. En general tenía descuidos que son extraños para alguien que va a cumplir treinta años en tres meses. 

Pensé que sus comportamientos se debían a que había terminado con su novia ucraniana (también refugiada y adicta al cigarrillo). De las pocas buenas decisiones que tomó fue hacer un Umschulung en Tecnologías de la Información. Justo inició sus estudios después de su fracaso amoroso. Tras la ruptura vi varias mujeres en su terraza, algunas quizás probando las drogas que ofrecía. Lo vi invitar a su habitación tres chicas diferentes y me di cuenta la manera en la que la mayoría de los hombres juega cuando no está disponible sentimentalmente. 

Le admiré siempre su capacidad de hacer amigos, de traer gente nueva a su cuarto y con su amabilidad forjar nuevos amigos que lo protegían y acompañaban a lo largo de la vida. Tardo más en confiar en los demás y abrir mi corazón.

Durante las últimas semanas a duras penas y nos hablábamos. Ni siquiera socializó con el nuevo compañero de apartamento. Una parte de él ya estaba fuera y una parte de mi quería que se marchara.

El 31 de enero lo vi desocupando su cuarto. Su amigo sirio le ayudaba a transportar los muebles. Miré por el hoyo de mi puerta y de repente alguien golpeó. Fingí dirigirme a la puerta, encender la luz y luego abrí. Se despidió de mí. Me deseó lo mejor y yo a él. No sé qué tan sincero fue pero me dio la sensación de que por alguna manera y a pesar de todo, nos teníamos afecto. Se fue y creo que será mucho más feliz viviendo con un amigo ¿no es lo que buscamos todos?

Hoy vi el techo del baño que en su momento reparamos juntos y sentí tristeza, que lo iba a extrañar. Espero sea feliz.



martes, 20 de enero de 2026

Hospital de Primavera

 



Hay 55 ríos que conducen a su casa.

queda al sur para que en invierno no le haga frío

y no deba pedirle a un desconocido que abrigue su piel.

Camina las calles dónde besó por primera y última vez.

Para su sorpresa, no recuerda el primero,

solamente el último en el hospital de primavera.


In Memoriam: Coeliquore | Just another WordPress.com weblog

lunes, 12 de enero de 2026

Las Cosas A Temer

De niño temía que me abandonaran,

me daba pavor la oscuridad

y la ira de mi padre.

Los monstruos eran humanos.


Luego crecí y le temía a las sectas,

a los sacrificios humanos,

a los personajes de terror,

a que supieran que yo era gay.

Mi mente era el infierno.


De adolescente temía que mamá muriera,

perder un año,

sufrir un accidente.

En el mundo ya no existía Dios.


De joven temía perderme,

inclinarme de nuevo a la gravedad del sistema,

a renunciar a quién era yo.

Mi familia era una cárcel.


De adulto he temido fracasar,

envejecer solo,

ya no me aterra la oscuridad.

Ya no hay humanos que me puedan lastimar.

Me construí a punta de retazos de mí mismo.

Sin percatarme del peligro de la soledad.

El desierto era yo mismo.

domingo, 27 de julio de 2025

Besos con sonido de mar

 ¿Cómo se le llama a eso que quema el alma?

¿Cómo se le llama a la memoria de una puerta que se cerró apenas se abría?

¿Qué nombre tienen las olas de Barcelona cuyos rugidos retumban en los callejones de los chicos que se encuentran para ir a comprar toallitas húmedas?

¿Por qué se besan los chicos de Cataluña? ¿Por qué se acarician y se cuentan la vida?

¿Por qué se separan?

¿Por qué se van?

domingo, 6 de julio de 2025

Camino a Casa

Camino a casa decidí buscar un espejismo,

en las piscinas olímpicas donde nadábamos

buscando el fondo de la vida

y dónde huíamos de la soledad del invierno.

Allí donde no pudimos abrazarnos,

lugar que nos hizo espectros separados

por el espacio y el tiempo.


Elegí un espejismo que prometiera un amor,

que cogiera de la mano y descendiera al fondo del agua.

Elegí otro, otro y otro

para que no hubiera dudas que bajo una lluvia

de flores amarillas,

se puede creer que las palabras que acarician el corazón

son auténticas toallas húmedas

y no puñales que susurran nombres de alguien más.


Elegí ver agua en una duna 

ante la dureza del desierto

y la entereza de los camellos

cuyas siluetas alargadas me preguntan

si no me apetece seguir caminando.


martes, 17 de junio de 2025

Barcelona

Paredes de Gaudí que cantan al océano de Drassanes,

las calles amplias: el sueño de Cerdá

donde el viento sopla y susurra flores amarillas

en banquillos que albergan historias 

de dolor y amores imposibles.


Al sur arropan las playas

los cuerpos desnudos de hombres homosexuales,

el romance aniquilado por el deseo

y los pequeños restaurantes

de risotto púrpura y cielos profundos.


En estas calles no estás tú pero sí tus pasos.

Cuadras que no permiten a los extranjeros

ver el corazón de la ciudad: Los jardines de las manzanas,

en los que en un susurro dice chico por primera vez

"t'estimo" y vuelve al apartamento desde dónde ve

a aquéllos extranjeros del sur hablando desde un balcón.


Que el tiempo y la experiencia,

no maten tu inocente deseo de vivir,

Barna, Barcelona.





domingo, 18 de mayo de 2025

Francisco

Yo tendría 9 ó 10 años y creo que cursaba cuarto o quinto de primaria en ese colegio católico en un barrio tradicional de la ciudad. Al curso llegó un chico de tez canela, alto, masculino pero de mirada dulce. Se llamaba Francisco. Venía de otra Colombia, de la que no se miraba el obligo bogotano.

No le presté mucha atención hasta que tras una entrega de notas, mi mamá me dijo que había hablado con el papá de otro estudiante que no lograba hacer amigos. Yo, a veces rebelde y cruel, no sé por qué me derretía frente a la vulnerabilidad humana. Decidí ser su amigo.

Hablábamos de su vida. Creo que era hijo de un hombre acaudalado. Una vez lo vi saliendo de la oficina del rector y me contó que su papá ibaa hacer una donación. También e contaba historias de viajes y de autos que a pesar de su temprana edad, su papá le permitía comenzar a manejar. Una vez, me contó que había chocado el auto campero militar contra la casa de su papá.

Una mañana llegó con el ojo morado. Me contó que su papá lo había golpeado. No entiendo por qué en los 90s se normalizaba tanto la violencia contra los hombres. En su momento me sorprendió y me pareció extraño al mismo tiempo. A pesar de la violencia que vivía en casa, siempre tenía su mirada bonita. Sin importar su fuerza física, nunca lo recuerdo con actitudes rudas o con deseos de desquitarse. Nunca me trató mal, nunca fue abusivo, nunca me hirió psicológicamente.

Me habría gustado ser más dulce con él. Me habría gustado no haber vivido en un machismo tan pendejo y no tener tanto miedo a revelar mi homosexualidad. Si pudiera devolver el tiempo, le daría un abrazo, lo invitaría a mis cumpleaños y lo valoraría más. Le diría que no importa que su papá sea un troglodita que él siempre sería valioso.

Al año siguiente, se retiró del colegio y nunca volví a saber de él. Hace unos meses se me vino a la mente y quise buscarlo en Facebook. Se me parece a tantas personas y con tantas décadas a cuestas dudo que lo encuentre o dudo que me recuerde.

Ojalá sea feliz.


lunes, 28 de abril de 2025

La Muerte de un Papa

"...Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz..."

San Francisco de Asís

El 21 de abril de 2025 murió Jorge Bergoglio, justo después de la pascua o la "semana santa" que representa la muerte y resurrección de Jesús. Coincidencialmente, durante las dos muertes de Papas que han ocurrido durante mi vida he tenido gripe. En ambos casos me dio somnolencia.

Hace décadas que no soy religioso, a pesar de que crecí en un entorno católico. Con apenas 3 años recuerdo que mis papás me llevaban a Lourdes, una iglesia en el corazón del barrio más LGBTIQ+ de toda Bogotá en cuyo interior había una cúpula decorada con estrellas y al fondo la virgen. Y por alguna razón durante toda mi infancia y adolescencia, la deidad femenina más importante del catolicismo estuvo presente. Cada fin de semana, después de la misa, mi mamá se sentaba frente a la cúpila y le susurraba a la virgen. Quizás por eso le tengo afecto porque es mujer, porque está en un rincón y a diferencia del relato del dios estridente y odioso, a menudo se la asocia con la compasión.

En mi cuarto dormíamos tres o cuatro persona. Éramos tres niños entonces cabíamos en un cuarto y la cuarta persona era mi mamá quién sabía que para dormir necesitaba que me calentara el sofá-cama porque en las noches me daba mucho frío. En una de las esquinas estaba colgada una impresión de la "Madonna on the Streets" (Virgen en las Calles), a la cual yo solía mirar con detenimiento cuando las luces se habían apagado. Mucho tiempo después supe que la imagen original no hacía referencia a la virgen sino a una adolescente cargando a su hermanito.

En esa época no entendía los miedos de mi mamá, ni que en parte estaba luchando fuertemente por obtener un pregrado porque temía que mi papá nos abandonara o que un eventual divorcio llevara a que nuestra condición económica se viera afectada. Nunca, ni por un momento me ha dado a entender que pensara en dejarnos. Quizás ella sí entiende lo que significa el verdadero amor. Ahora con el paso del tiempo, puedo entender la veneración a la virgen: Es mujer, es madre y entiende el dolor de los que la siguen.

Crecí en un colegio "marista", es decir devoto a la virgen en el que cada semana le debíamos rezar las oraciones conocidas por todos y ésas que casi nadie conoce (el Angelus por ejemplo). Siempre había una estatua gigante de la virgen y a menudo esa musiquilla fastidiosa de merengue que le ponen los colombianos a todo lo que quisieran que fuera festivo. Ya de adolescentes, mis amigos y yo no perdíamos oportunidad para burlarnos de esos rituales que nos resultaban anacrónicos y a menudo hipócritas.

En ese colegio vi el machismo, muchas formas de violencia, el matoneo, la homofobia y muchas veces el abuso de poder. Quizás por eso es que todos los que pasamos por ese tipo de instituciones terminamos por ver con escepticismo los rituales que nos rodearon de chicos. A mis trece o catorce años me preguntó uno de los "hermanos" si yo quisiera ser sacerdote. Creo que no le respondí de manera categórica. Entonces yo era un adolescente que sufría de depresiones cíclicas y a menudo muy fuertes, motivo por el cual me era difícil expresarme o vivir conectado con los demás y con la realidad.

Pasaron los años y me enfoqué en otras cosas. No me leí "Laudato Si" y poco seguí las alocuciones del Papa Francisco. Sin embargo, estos días y de manera muy extraña sentí nostalgia. Se fue un líder que aunque insuficientemente reformista, muchas veces tuvo una actitud mucho más abierta y serena frente a temas como la diversidad sexual o el celibato. En vez de visitar Notre Damme o España, decidió ir a Lampedusa, dónde los migrantes le roban minutos a la muerte. 

Estos días he leído un poco de su vida y como con todos los que saben apasionadamente qué quieren en este planeta, siento admiración que haya encontrado su vocación de manera tan temprana. Entonces me pregunto qué pasaría si yo renunciara a la vida que llevo que hasta cierto punto ha comenzado a aburrirme. Si tomara la loca iniciativa de ordenarme justo ahora que tengo 33 años. Entonces me doy cuenta que no sería tan distinta, viviría en un cuartito con lo suficiente, tendría que limpiar mi casa, trabajaría (quizás menos duro que ahora), comería lo justo, estaría soltero y quizás se le sumarían tareas ingratas como tener que estar rezando y confesándome porque sí y porque no.

Las ventajas en su lugar son varias: No tendría que buscar yo mismo un lugar dónde vivir, siempre tendría compañía de mi comunidad, podría estudiar el doctorado que quiero hacer sin pensar un millón de veces cómo sostenerme y cómo pensionarme, además viajaría a costillas de la iglesia. Tendría lo mismo que tengo, con menos problemas y tal vez más obligaciones ritualísticas. 

Más allá de los pensamientos fantásticos, sí he sentido la necesidad de retirarme, de estar solo y contraerme, de estar rodeado de personas que también estén en una búsqueda espiritual. A menudo me siento agotado, luchando demasiado contra las olas de la vida y preguntándome qué sentido tiene estar en este mundo. Justo mientras tomaba una ducha, recordé a María Elena, esa teóloga que nos enseñaba que el verbo "salvar" originalmente significaba "dar sentido". En ese sentido, si Cristo existió, no se murió para salvar de sus pecados a nadie, sino para que sus vidas tuvieran significado. Y ahí es dónde una fibra de mi corazón se activa y busca lugares comunes a pesar de mi agnosticismo. He pensado en visitar "L´Hermitage", la casa de la comunidad que fundó mi colegio, tienen retiros para personas como yo, agobiadas del mundo. Quizás pueda confirmar que los odio o darme cuenta que la madurez implica aceptar que inclusive un Papa en la cúspide de una iglesia vanidosa y odiosa, me puede dar lecciones de humildad, de amor al prójimo y de integridad.

Adiós Francisco, descansa en paz.

domingo, 6 de abril de 2025

El Milagro de la Vida

Dicen que la vida es un milagro, el equilibrio metabólico del cuerpo, nuestra resiliencia frente a la muerte y tantas cosas que nos mantienen en este planeta, como los primates que desarrollaron la inteligencia para mirar las estrellas y preguntarse quiénes somos y por qué vivimos esta existencia.

Me estoy haciendo preguntas sobre la vida y siento que la que llevo, no da más, que estoy cerrando una etapa y como siempre me rehuso a aceptarlo. Es más cómodo no cambiar. Intento meditar, encontrarme con amigos, tener un buen ambiente de trabajo pero nada se siente natural.

Extraño a mi familia y dormir en un lugar al cual llamar casa, hablar un idioma que no me cueste esfuerzo y no tener un clima horroroso cada diciembre. Extraño la ternura de la gente, la conexión con la naturaleza y la expresión del afecto.

No creo en toda la basura que se dice de ser colombiano: Que somos echaos pa' lante, que nos reímos todo el tiempo o que bailamos salsa inclusive si tenemos indigestión. Pero no voy a negar que estos días me ha entrado una nostalgia por lo mágico que es haber nacido en ese rincón del mundo. 

Mientras tomaba algo con un grupo de caminantes, le conté a un profe de química que en el campo colombiano al llegar la noche, la oscuridad se llena de puntos brillantes que titilan, las luciérnagas. También le conté de esos gusanos brillantes que parecen un vagon de metro que al tocarlos se iluminan.

Entendí que esas cosas son únicas. Extraño la ternura de mis papás, los abrazos, la manera en que decimos las cosas suavemente para no herir los sentimientos de nadie. Supongo que es normal después de cinco años y de luchar mano a mano con el mundo teutónico, descubrir que uno nunca dejará de ser extranjero/Auslander. 

También siento mi cuerpo y mi mente cansados de tantos retos que además nunca terminan. De tanta burocracia, de tantos funcionarios estúpidos, de tantos auditados irascibles que no aceptan sus errores pero sobretodo, estoy cansado de descuidarme a mí mismo.

Llevo meses sintiendo un agotamiento muy fuerte y soy consciente que llevo este tiempo haciendo proyectos que requieren energía y compromiso. Sin embargo, toda mi vida he estado luchando por temas que requieren responsabilidad, fuerza mental y mucha seriedad y siendo franco, todo eso me sabe a cacho. Quisiera tener una vida tranquila, siempre lo soñé y después de hacer lo que amo, sentarme a ver como las olas golpean la arena.

No está dentro de mis planes volver pero sí quisiera una vida distinta: Menos solitaria, menos vulnerable, con más placer por existir.

domingo, 16 de marzo de 2025

The Black Book – Orhan Pamuk (33/50)

I bought this book close to the Bosporus, while I drank Mokka. Turkey was something new, a center of the world that is usually ignored in the lessons of History taught in the western hemisphere. In that sense, it was a discovery for me, and I wanted to read the author that I left on my table before coming to Germany. One of the last books I tried to read in Colombia was “Istanbul” but time was not enough and I was decided to leave.

“The Black Book” is a long novel written by Orhan Pamuk, a Turkish author and winner of the Nobel Prize. The book was published in 1990 and translated by Maureen Freely. According to the “Afterwords” this book is set in the 80s some months before a coup took place to reestablish order. While during the 60s the country turned to protectionism, save the country from the fleeing industries, a military coup was executed to prevent the loss of religious freedom. In the seventies students turned to the left pursuing to reestablish democracy and as usual, repression arrived after it.

Galip, the main character realizes that his wife has left him. To find her he tries to reach Celal, a journalist whose close bond to his wife might explain why and where she disappeared. While searching Celal he goes through Istanbul and its stories. The book alternates the experiences of Galip and the mysterious columns of Celal.

The journalist has been writing for many years about the life in Istanbul, its past and most of his followers believe that he leaves clues to something bigger. Galip shares this obsession for Celal, a desire to understand his mind and experiences. While he is looking for his wife he must go through the Byzantine, Ottoman and recent past of the city. He gets to learn about religious factions, the relationship between Turkish and Jewish, rebels who try to recover the byzantine Empire, stories of Sultans who were obsessed with dwarfs and let them live in one island and as well about another sultan that walked disguised in pursue of his identity. 

Celal is complex because he writes and disappears, his family does not know about him, and he participated in one of the failed coups against the government. Galip gets to open his apartment and impersonates him when talking by phone to his fan base.  Questions about his own identity emerge and those questions mix with the questions of an old sultan who wore disguises. He feels embarrassed sometimes because some fans know more about Celal than himself, but he keeps answering and trying to find him.

After his adventures in the city, he receives a threatening call from an ex-colleague of Celal. He wants to kill the journalist because he believed in the revolution, while he always examined it with cynicism. Furthermore, Celal cheated with his wife, who was his playground mate. Galip makes an appointment and tries to improve the situation by calming the man calling. However, when Galip leaves the apartment to impersonate Celal, he realizes that the journalist was murdered. All that time that Galip invested looking for his wife was used by them hiding in the same building (City of Hearts). Celal and Rüya were staying in the attic and once they went to watch movies, they were killed.

I like that the book is a very well-informed source of life and past of Istanbul. The characters that Galip meets are representative of different realities or periods of history. Authoritarism is also present, for example navigating is very restricted after some hours. I could see a similar atmosphere when I noticed metal detectors in every train station. I guess some things need time to change. 

I disliked that the main story is not that strong. A husband loses his wife and he wants to find a journalist. I would have liked more complexity in the storyline, finally it is what makes a book stronger when some elements of history are not relevant anymore. I am not suggesting that the criticism of the book is not current but will it be after 200 or 300 years?


jueves, 6 de marzo de 2025

En Algún Lugar

Quizás hay un lugar del mundo en el que alguien ha vivido siempre una vida en paz, en un pueblo en el que nadie pasa necesidades y los pajaritos cantan cuando el sol se asoma. Es una persona con una casita, con un gran amor y con una felicidad que ilumina su vida suavemente, como en una tarde tibia. No sabe cómo, ni por qué ha merecido tanto pero lo acepta con alegría. 

Sin embargo, a menudo se pregunta si habrá alguien al otro lado del mundo que habrá crecido en un país que ha luchado incansablemente por la paz; si quizás habrá crecido bajo la alteridad, siendo parte alguna minoría; si quizás no encuentra el amor; si quizás ha tenido que tolerar sociedades frías y amargadas; si tal vez tuvo que abandonar su territorio para poder imaginar un futuro más bonito. 

Cierra los ojos, deja de pensar tonterías y regresa a casa, preguntándose, si ese alguien, sería tal vez parte de él.

jueves, 13 de febrero de 2025

El Auditor

Este trabajo me dio lo que la pandemia me negó. Me permitió conocer Alemania de cabo a rabo, desde el agitado Danubio, el frío Bodensee, pasando por la estudiantil Gotinga, la silenciosa Spremberg, la antigua Dresde, hasta la industrial Herten. Ahí he estado con un bolígrafo en mano diciéndole a los alemanes qué se espera de ellos.

Y he atravesado los bosques del racismo y las típicas polémicas que una auditoría implica. Tras casi 7 años siendo auditor, defendiendo la acreditación de conglomerados industriales o en su defecto, reconociéndola, me pregunto si todo esto ha tenido sentido.

Aceleraba rumbo a Frankfurt y me preguntaba qué de toda esta aventura me ha quedado a mí. No siento que las cosas sean más fáciles, sigo leyendo métodos difusos para entender lo que debo solicitar, a menudo me siento cansado y sin ánimo de ser mal agradecido, quizás esto ya no es para mí.

Me agota semanalmente crucificar gente que sé que hace lo mejor que puede y que sé que muchas veces no cuenta con el apoyo de la gerencia. Me entristece ver cómo algunos se van y me pregunto a menudo si estoy disfrutando esta corta vida. Eso sumado a que las autoridades migratorias siguen siendo unas inútiles que no nos hacen la vida más fácil a los que llevamos varios años aquí. En general, da la sensación que cargo con el mundo a mis hombros y que el premio por eso es poder vivir acá.

El entorno político en Alemania también es para perder el aliento. La AfD, el partido de ultraderecha, racista y en contra de la inmigración da pasos gigantes al poder. La inflación sumada a los problemas de crecimiento económico y los recientes atentados terroristas, hacen que la gente elija el discurso de odio de un partiducho que sólo propone discriminación.

¿Qué lugar en el mundo es libre y próspero? ¿En qué lugar cabe una persona como yo?

domingo, 2 de febrero de 2025

La Marea de Bodensee

En la marea de Bodensee,

rodeada de casitas anónimas

y personas con nombres

que nadie conoce,

habita la memoria de un viejo amor,

De esos con palabras que no se dijeron.


En la orillas se ven los besos

Que se descalabran contra los filos de las heridas

Y frágiles exponen soledades indeseadas

Separaciones súbitas

La soledad de quererse y no elegirse.


Sobre la iglesia una luz que dibuja la angustia,

Y las caricias que quedaron pendientes.

Ese abrazo de despedida que ellos dos nunca se dieron.


domingo, 26 de enero de 2025

Estambul: Primeras Horas

Me fui a Estambul, como quién reconstruye un espejo roto. Y ya desde el avión una turca y su hija "turca" de segunda generación compartieron pan conmigo y me dieron consejos sobre la ciudad. Llegué en la noche y como no tenía Internet tomar el metro fue una odisea. Ya desde las estaciones vi gatos echados en los filtros de seguridad y pensé en otro gato, que alguna vez conocí.

Me sorprendió ver en cada estación un detector de metales y vigilantes chequeando que todo estuviera en orden. Eso me recordó Colombia, con sus autoritarismos derivados de una fuerte tensión con el terrorismo y la delincuencia. Sin embargo, Estambul ya tenía una diferencia importante con Bogotá: A pesar de ser una ciudad de 16.000.000, sí tiene metro.

Llegar al hotel fue difícil y el barrio no me gustaba en particular, salvo por la mezquita que se erigía en la cima de la calle. Sin embargo, nunca me sentí en peligro o amenazado. Dormí unas horas y en la mañana vi desde mi ventana cómo el cielo estaba lleno de smog. Supuse que la ciudad, como la mayoría de las que están en vía de desarrollo, padecía de problemas de calidad del aire. El cielo opaco estaba acompañado de cánticos provenientes de la mezquita.

Me gusta recorrer las ciudades a pie, en metro o en tren. Y me gusta exprimirles todo lo que puedo. El primer día fui a Hagia Sofia, la basílica del imperio bizantino que los otomanos convirtieron en mezquita. Una vez en la estación, me parecía increíble haber llegado tan lejos en mis viajes. Siendo muy chico se me hacía imposible pensar que recorrería tanto el mundo y que socializaría con tantos seres humanos tan diferentes a mí. El mundo es hermoso porque está lleno de criaturas distintas.

No niego que aún la tristeza habitaba mi mente pero era inevitable también pensar en la belleza. Hagia Sofía está llena de detalles y mosaicos. Y dado que los musulmanes parecen no buscar representaciones humanas, reemplazan eso con una celebración botánica de la vida: Flores y plantas pintadas por doquier. En algunas de las esquinas de la mezquita quedan mosaicos de Cristo y los fundadores del imperio bizantino. A Santa Sofía la tienen cubierta para que los musulmanes que van a rezar, no terminen adorándola.

Camine por unos parques en la zona anterior a la mezquita, no sin antes pensar en las muchas veces que había visto en Colombia las pinturas de los sultanes. Ese enorme paño que los caracterizaba y esos colores intensos y al mismo tiempo con combinaciones suaves. No pensé que al otro lado del mundo habría amigos e historias que se mezclarían conmigo, provenientes de ese lejano reino.

A pesar de que había gatitos y perritos callejeros, no vi que la gente los maltratara o los pateara. Al contrario, vi mucha más humanidad en Turquía que en Colombia. Muchas personas les ponían colchonetas en las estaciones de tren y a menudo vi gente dándoles de comer. Es una sociedad intentando prosperar económicamente pero no por eso se comportan con la violencia pasional de los latinos.

En la tarde fui a comprar recuerdos y decidí seguir caminando en dirección al Bósforo. Encontré un malecón hermoso desde dónde se veía toda la ciudad y frente a una estatua de Atatürk, me propuse caminarlo hasta llegar a un nuevo lugar. Durante un día soleado de invierno con la brisa de uno de los estrechos más navegados de la humanidad, me propuse caminar y pensar. Me hace bien caminar y pensar, siempre ha sido así.

Varias veces me pregunté qué tanto de la ciudad había en ti y cuántas veces pisé tus pasos sin saberlo. Estambul es así, amigable, antigua, caótica, oscura y misteriosa.

lunes, 20 de enero de 2025

Gatos en Estambul-55

Se fue buscándolo sobre los tejados de la torre Galata, por los bazares y las mezquitas. Nadie lo había visto. En el norte, frente al mar de Marmara escuchó su maullido. Se restregaron, se lamieron y celebraron que eran distintos y por eso se podían tocar. Era una caricia acariciando a otra caricia sin parar.

sábado, 11 de enero de 2025

Binodini, Rabindranath Tagore (32/50)

Este libro lo compré en 2024 en la feria del libro de Frankfurt, en un estante dedicado a la literatura India. Para entenderlo hay que remontarse a la cultura India en la cual aún hoy en día se acuerdan matrimonios. Escrito a mediados del siglo XX, cuenta la historia de una viuda que vivía en la pobreza y que dadas las circunstancia de Mahindra, un joven consentido por su madre (también viuda), se va a vivir a la casa de ellos.

Según pude inferir en el libro, se asume que la esposa haga las tareas domésticas y se encargue de los asuntos del hogar. Así, Mahindra se casa con Asha, quién es incompetente para colaborarle a su suegra. Sin embargo, él insiste en "instruirla" y mantenerla alejada de dichas tareas. En paralelo, Bihari, el mejor amigo de Mahindra y quién también estudia medicina, por vaivenes del destino, no pudo casarse con Asha pero se mantiene fiel al cariño que siente por su amigo y su familia.

Binodini en su lugar es altamente competente y expresa su amor a los miembros de la casa. Inicialmente envidia a Asha y su fortuna pero con el tiempo, es Bihari quién se roba su corazón. Y es precisamente el amor de Bihari por Asha lo que pone en líos a la familia. Eso, sin ahondar en que en paralelo Mahindra le confiesa su amor a Binodini. 

Bihari la envía a su aldea, donde aparentemente lo que hizo es algo "horrible" y nadie la quiere recibir. Sin embargo, Mahindra, en su inmenso capricho va a buscarla y ella lo rechaza. Ella ha descubierto que ama a Bihari.

En casa la madre de Mahindra enferma y Asha cuida de ella. El joven caprichoso regresa y le cuentan del estado de su madre. Cuando Bihari regresa (con Binodini) todos le prestan atención a él (incluida la madre de Mahindra). Y así termina la historia.

La historia se cuenta en tercera persona y creo que su grandeza radica en describir la complejidad del amor y los sentimientos humanos frente a las normas sociales. Y creo que la forma salvaje del amor es precisamente la fuerza de varias tragedias griegas y libros de realismo mágico. Supongo que lo humano no puede ser sometido o determinado, y el amor es lo más humano.

Personalmente me disgustó la sensación de que la vida de las mujeres, a cada paso y centímetro, depende de un montón de vecinos chismosos y un par de hombres confundidos. Lo triste es que aún hoy, muchos de los temas del libro son vigentes. Hablar de la libertad de la mujer, es hablar de la libertad de todos los seres humanos.