jueves, 3 de junio de 2010

Gotas de mí

Iba a toda velocidad aquel gigante del transporte, en su interior sólo cuatro personas apreciábamos el espectáculo. Hay una zona en que la ciudad se logra ver claramente, casi unida con el cielo, me fijé en cosas que antes no veía, en las flores moradas, en los edificios en reposos, en calles llenas de esa luz pristina que Bogotá se da el lujo de tener y por un instante sentí que estaba atravesando no sólo el tiempo y el espacio sino haciendo un recorrido verdadero. Pasé por aquellos lugares donde alguna vez soñé estar con alguien y me impacté al saber que ya no recuerdo con tristeza, al contrario me robaron más de una sonrisa. Entendí de nuevo, de nuevo y como siempre que en este camino ni siquiera los que más me aman me pueden acompañar, es un descubrir que debo vivr solo o como diria Jess Conover: "cada quien encuentra su despertar".

5 comentarios:

ClothoBoBardi dijo...

La luz y las sombras, los colores que trazan con su aliento... La percepción que hacen que tengamos de uno u otro lugar... Los cambios, el recorrido... La espacialidad del amanecer...

El Joker dijo...

Renacer

Vivir las cosas sin la subjetividad del dolor, sino con la objetividad de la experienca ganada... de ahi tu sonrisa, ya no duele pasar por alli.

Ya has despertado... yo sigo soñando aún.

Garsil dijo...

Buenas tardes... Así sea en reposo,
queden quietos los edificios
como música congelada,
hemos cambiado,
cada día robamos un día al tiempo.
Gracias por el sueño. Garsil

Dark Angel dijo...

Hmmmm
Tiempo sin contemplar tus letras que tanto me gusta...
Abandonar mi blog es quizas ese es el precio mas alto que estoy pagando... mucho mas alto que las horas de sueño perdidas!
besos desde mi lejana galaxia

Héctor Daniel Burini dijo...

Hola Vicky, yo Daniel me gusto tu cuento es romatico soy discapacitado me voy un instituto que se llama La madredelanoche.blogspot.com yo quiero tu opinión casa del sol Naciente escribo los cuentos poesías me corrigen le doy mi blog: quienmatoamiperro.blogspot.com poesía