martes, 29 de septiembre de 2015

Los Delitos del Mar


No escuches el mar, niño de pies azules,
el tumulto de delfines y el cantar de las sirenas
mata.

No dejes escapar suspiros,
evocación de océanos lejanos,
ni camines con el pecho descubierto,

Actúa como la gaviota,
que sus deseos reprime
y sobre el pesquero monta.
Que cae perdida en la tentación,
del soplo leve de las olas
pero no sucumbe al duelo,
no se pierde en el infinito.

Ya te habrán dicho que como yo,
los hombres del agua son azules,
que amansan palomas sobre sus lomos,
y van al trópico en los meses fríos.

Ya te habrán hablado de nuestros ojos,
cafés como el desierto,
evocación de tierras futuras y tecnologías nocivas.

¿Qué añoras del vapor sobre las rocas?
¿Qué te niega la tierra generosa?
¿Qué se oculta en tu sombrío deseo?
¿Acaso te ha arrullado la marea alta?
¿Acaso amaste sobre los fiordos sin poder volver?
¿En qué mundo se quedaron tus pies azules?

4 comentarios:

CrisC dijo...

Son los ahogados, los ahogados, los delitos del mar. Y el niño de pies azules su redentor.

Vicky dijo...

CrisC, qué hermoso lo planteas. Por alguna razón, escribir este post me dio mucha paz. Ahora entiendo por qué. Un abrazo.

L u z C a r o b a dijo...

Leo el poema una y otra vez, una y otra vez... Me gusta mucho la sencillez con la que se plantea una constante dicotomía que a veces es asfixiante. Me gusta la manera de expresar esa sensación de impotencia que podemos sentir much@s cuando nos sentimos absolutamente derrotados. CrisC lo ha planteado muy bien. Amo a ese niño de pies azules. Gracias por tu poesía, Vicky.

Vicky dijo...

Luz, el mar es como la mente, como el corazón. De mareas altas, de fugaces tormentas y de ciclos. Como nuestra alma...

Un abrazo.