domingo, 8 de noviembre de 2015

Los Atardeceres



Tenía quince años y odiaba leer.
   Solía ir a la biblioteca Virgilio Barco,
       Una suerte de salón que mezcla las tendencias modernas,
          y las arquitecturas milenarias.

Estaba solo.

Me gustaba contemplar el atardecer durante horas,
    ver a lo lejos guarecer los aviones.

Me cuestionaba ¿qué forma de amor se puede parecer al ocaso?

Hoy pensé en ti. En que me decías principito...
Y en algo no te equivocaste: me gustan los atardeceres,
verlos durante horas.

4 comentarios:

L u z C a r o b a dijo...

¿Qué forma de Amor? Me quedé evocando la calidez de los colores, la suave variedad tonal, rica en contrastes y siempre en armonía, la unión de dos superficies, arriba y abajo, que perfectamente pueden leerse como un único plano... Hermoso, Vicky.

Vicky dijo...

El amor del principito era del color de su cabello: trigo, como el viento que los sopla. Mi cabello es negro y mi amor lleno de luna llena y lobos que corren con mujeres desnudas.

Maiara Marth dijo...

¿Cómo puedo seguir tu blog? Me gustaría crear contacto contigo.

Vicky dijo...

Maiara Marth, después de mucho intentar logré poner el logosímbolo de Google bajo el cual me puedes seguir.