lunes, 29 de agosto de 2016

Flores de Desierto

Vibra la piel erizada por los que la rozan,
que son el mundo entero,
que bailan al son de los que gozan,
de mirada viva y corazón sincero.

Ya la cucaracha camina rumbo a casa,
ni las deudas ni la soledad le impiden
soñar por la ventana las cosas que no se dicen,
el dibujo inocente, la sonrisa voraz,
el reflejo de las botellas de agua
y las calles bañadas por lluvias.

La imaginación es la asfixia de los muertos,
paradógica comparación,
que ilustra procesos inversos al nacimiento;
mariposas, libélulas y flores de desierto.
La grieta luminosa al aburrimiento.

Escribo porque aunque no parezca estoy vivo.
Es una forma de gritar desde un rincón color borgoña,
que es el color de los ricos y de la gangrena.
Porque las aceras y los destinos son repeticiones,
fichas que se mueven con combinaciones infinitas.
Porque son aburridas las habitaciones blancas
con bombillos halógenos,
y los cuartos vacíos con vírgenes angustiadas.



3 comentarios:

L u z C a r o b a dijo...

He imaginado la sección de la axonométrica de un edificio de muñecas... "... color borgoña... el color de los ricos y de la gangrena..." Me gusta.

He estado de viaje sin parar. Hoy regreso y vuelvo a casa, a... "El sueño de Vicky". Un abrazo, amiga.

CrisC dijo...

Claro "pansensualismo" en el inicio de este poema en el que advierto -creo advertir- cierto cambio de estilo, un testigo que se le da a la prosa, a la nitidez sencilla de algunos versos que son, casi, definiciones.

Vicky dijo...

Luz, bienvenida a casa, aunque sea de muñecas y muñecos. Un abrazo.

CrisC, podría decirse que tiende a la poesía semántica. Un abrazo.