domingo, 13 de marzo de 2011

Carro

He utilizado este blog en más de una ocasión para criticar la masculinidad que rodea los diferentes escenarios de una sociedad. Sin embargo, hoy quiero hacerles honor. Ser hombre también es difícil, es una condición cargada de "deberes ser" junto con un hembrismo que lo persigue para encontrar responsables ¿un niño de tres años es responsable del maltrato a la mujer en toda la historia de la humanidad? No creo tal cosa... Me opongo fervientemente a "la cacería de brujas a la inversa" mujeres vs hombres.
Creo... Creo en los hombres que abrazan, creo en mi padre, el sujeto que cuando me recostaba a su lado me abrazaba tan fuerte cuando quería salir de la cama que me hacía sentir especial. Ése hombre que jugaba con mis orejas. Creo en el primer amor, porque mi primer amor, también fue de género masculino, el cual iluminó mis tardes, plagó mi corazón de deseos, transmutó mi vida... Creo en mi segundo amor, el cual me siguió hasta el infierno... El cual me enseñó que no hay fronteras para la vida. Creo en ese profesor de religión que en medio de las criticas que recibía a mi temprana edad por no ser el estudiante ejemplar me decía con una sonrisa del tamaño del sol "tú único problema es que hablas mucho". Creo en mi hermano, quien en los peores momentos ha sabido decir lo siento, el que me abraza cuando lloro. Creo en mi otro hermano, mi segundo padre, el piloto de sueños... iluminó mi vida y me enseñó qué era sentirse seguro. Creo en los que besan, los que aman, los que dejan que el amor los haga... Creo en todos aquéllos que no temen a hacer de su fuerte pecho un motivo de gloria... Creo en los que saben que la paternidad es algo tan maravilloso como engendrar... Creo en todos aquéllos que como cualquier mortal, obedecen al corazón y valoran la existencia.
Creo en ti hombre, me enseñaste el sabor del amor, la infancia feliz y el futuro de paz.

2 comentarios:

ClothoBoBardi dijo...

También creo en ellos :-)

Elena P.G. dijo...

Tienes razón: no se puede hacer una caza de brujas a la inversa, ni generalizaciones. Hay hombres buenos, hombres que aman, hombres con corazón.
Saludos,
coeliquore